“la vida se escapa fugaz, y el estar aquí, es prorroga del tiempo”.
Los días pasaban como un tren que ensordece y atonta
Al desprevenido no le angustia el transcurrir continuo
Mintiéndose para sí, buscó sin meditarlo, el desahogue fatal
Y sin quererlo lo halló, pero mejor es olvidarlo… ¿o no?
La brisa me atravesó veloz como una ráfaga, mientras caminaba
Me dejó vacío y tibio, secuestro mi alma y me olvidó en soledad
Muerto en pie, exhalo el aire viciado, no tengo a donde ir
Se extingue la luz, mis ojos no ven tu silueta, que se desdibuja.
Quiero gritar y no tengo aliento, caigo y al hacerlo, descubro un dolor
Mi puño contra el piso se impacta violento, quiero sentir la sangre
Vuelve el viento con mi alma secuestrada: “es tuya, no la quiero”
Dijo y se marchó, me incorporo y sigo, aún sombrío, pero sintiendo.
Cae la noche, se mueve el cielo, una caravana que se moviliza y agita
La ciudad es un hormiguero, [ellos] brotan del suelo y siguen en línea
El frío, que se acercó tímidamente, ahora se impone con toda su fuerza
Giro, doy vueltas, no sé qué pensar, giro, lloro, me detengo, y sigo.
Las horas pasan, unas tras otras, y este deseo no me permite dormir
Aunque sin fuerza para vivir, hacerlo, sin amor, es pérdida de tiempo.
Luna gigante y redonda, como la calidez de tu mirada, busco espejarme
En lo profundo de tus ojos me quise sumergir y ahogarme en ellos.
Rotunda verdad, cae con el peso de mil galaxias, que giran y me retuercen
El viento rosado amarillento da los últimos giros contrarreloj
Empieza el nuevo ciclo, ese que debemos seguir irremediablemente
Ahí vamos de nuevo, caen las últimas hojas…1…2…3.
Edgar Ezequiel Detez García
21 de marzo al 26 de junio del 2015